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EL VALOR DE LAS ALMAS ES GRANDE

Por el Elder James O. Mason

15ava Conferencia Anual de Evergreen International

17 de Septiembre del 2005

El Elder Mason preparó este discurso para darlo como el discurso de la Autoridad General el sábado 17 de septiembre del 2005, aunque en la reunión habló de forma espontánea.

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Felicidades a la organización de Evergreen International por patrocinar y organizar esta 15ava Conferencia. Es un honor el ser miembro de la mesa directiva. Como ustedes saben Evergreen apoya y sostiene las normas y la doctrina de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sin estar incorporada a ésta.

 Expreso mi amor y mi respeto total a mis hermanos y hermanas que luchan contra la atracción hacia el mismo sexo.  No son pocos los que como ustedes son fieles y verdaderos a la fe y obedientes a los convenios tan sagrados. Les alabo por su fe inquebrantable al encarar  estos sentimientos indeseados, los cuales no escogieron tener, al mismo tiempo que los felicito por nunca olvidarse que Dios les ama y que son sus hijos e hijas. Les alabo por no olvidar el potencial divino tan magnífico en ustedes y por usar el libre albedrío moral dado por Dios para resistir la tentación y el mal.

De igual manera reconozco a los líderes del sacerdocio, familia y amigos verdaderos quienes les extienden una mano amiga y de apoyo a todos aquellos que luchan contra la atracción al mismo sexo, en su viaje en este, el camino correcto.

He leído cuidadosamente las palabras inspiradas de muchas Autoridades Generales  que han hablado previamente en estas conferencias. He tomado prestados de una manera libre sus ideas y pensamientos. En un artículo en la Liahona del mes de Octubre de 1995 el  Elder Dallin H. Oaks reconoce el problema de la atracción hacia el mismo sexo y ciertamente reconozco que no hay originalidad en mis palabras el día de hoy.

Hace como una semana, una carta que se publicó en el forum del periódico “Deseret Morning News” decía “Los hermanos SUD odian a los gay (homosexuales)” e incluía este párrafo:

“De lo que he visto y oído en las Conferencias Generales en los últimos años,  rara vez los hermanos han perdido la oportunidad de decirle a las personas que son gay  qué es exactamente lo que la Iglesia piensa de ellos, y sé que en la lógica distorsionada de algunas personas esto es bondad “verdadera”, pero mis amigos gay no lo sienten así porque lo sienten más como odio.

Respeto el derecho de la autora de la carta a expresar su opinión. Yo no me he perdido de ninguna Conferencia de la Iglesia anual o semianual en más de 20 años, y nunca he oído una palabra o frase que exprese otra cosa más que bondad hacia los individuos que se sienten atraídos hacia el mismo sexo.  El Señor fue misericordioso y bondadoso con la mujer sorprendida en adulterio. Después de que los que la acusaban se fueron calladamente el Salvador le respondió “Ni yo te condeno, ve y no peques más” (Juan 8:11).  Él condenó el pecado mientras que extendía su mano en compasión por el pecador.  La Iglesia se esfuerza en sobremanera por hacer lo mismo aunque el esfuerzo parezca imperfecto.  La Iglesia enseña a sus miembros a amar al pecador pero desaprueba el mal comportamiento.  La Iglesia no puede revocar los mandamientos de Dios.

El pecado sexual no es nuevo en el mundo y la desobediencia de los mandamientos de Dios en el uso de los sagrados poderes para procrear es un pecado grave. Los profetas tanto de la antigüedad como de los tiempos modernos han mantenido una posición firme al oponerse al cambio constante en cuanto a las cosas de moralidad en el mundo secular.

El Presidente Joseph F. Smith enseñó:

“La unión sexual es legítima dentro del matrimonio, y si se participa en esta unión con el intento y sentimiento correcto es algo honorable e incluso santificador. Pero sin los lazos del matrimonio [entre un hombre y una mujer] la  indulgencia sexual es un pecado degradante y abominable ante los ojos de la Deidad.”[i]

En el año 1991 La Primera Presidencia hizo una declaración en cuanto a las reglas de moralidad y fidelidad. Me permito repetir el siguiente párrafo:

"La ley de conducta moral del Señor es la abstinencia fuera del matrimonio y la fidelidad absoluta dentro del mismo. Las relaciones sexuales solamente son propias entre marido y mujer, y son una expresión apropiada dentro de los lazos del matrimonio. Cualquier otro contacto sexual incluyendo fornicación, adulterio y comportamiento homosexual o entre lesbianas es pecaminoso. Aquellos que persisten en dichas prácticas o que influyen en otros a hacerlo están sujetos a una acción disciplinaria dentro de la Iglesia.”[ii]

 La Primera Presidencia ve que hay una diferencia entre actos pecaminosos y sentimientos inapropiados:

“Hay una diferencia entre pensamientos y sentimientos inmorales y el participar en actos inmorales ya sean heterosexuales u homosexuales. Sin embargo, dichos pensamientos y sentimientos sin importar su causa pueden y deben ser vencidos al igual que el comportamiento pecaminoso debe eliminarse.”[iii]

 La Presidencia en su carta a los líderes del Sacerdocio enfatizaron la idea de que los miembros deben de hermanar a todos aquellos que luchan para resistir la tentación: 

“Los individuos y familias que desean ayudar en este tipo de cosas deben de buscar el consejo de su obispo, presidente de rama, presidente de estaca o presidente de distrito. Les pedimos a los líderes de la Iglesia así como a sus miembros a que hermanen con amor y entendimiento a todos aquellos que luchan con este tipo de cosas. Muchos responderán al amor de Cristo y el consejo inspirado al recibir una invitación a regresar y aplicar el  poder expiatorio y sanador del Salvador”[iv]

 El Presidente Gordon B. Hinckley, una y otra vez, les ha pedido a los miembros que respondan con el amor puro de Cristo. En la Conferencia General de abril de 1987 en un discurso acerca de este tema nos exhortó diciendo:

“Deseo ahora decir con un gran énfasis que nuestra preocupación con el fruto tan amargo del pecado va acompañado con el amor de Cristo por las victimas, inocentes o culpables; seguimos el ejemplo del Señor, quien condenó el pecado y amó al pecador. Debemos de dar una mano bondadosa y confortar a aquellos que están afligidos, ayudándoles en sus necesidades y asistiéndoles en sus problemas.”[v]

El Elder Dallin H. Oaks del quórum de los doce dijo:

“Nuestras doctrinas obviamente condenan a todos aquellos que atacan a las personas gay de una manera física, o verbal.”[vi]

Estas declaraciones no son dirigidas solo a las personas gay u homosexuales, sino también a las personas heterosexuales, y no son palabras de odio. Si cierto comportamiento comprende pecados abominables ante los ojos del Señor, tanto la Iglesia como sus oficiales no serían personas amorosas si no dieran palabras de advertencia; de la misma manera en la que una madre amorosa les advierte y protege a sus hijitos de las terribles consecuencias de tomar lejía o limpiador para la estufa. ¡La Iglesia no puede revocar los mandamientos de Dios! La Iglesia debe de marcar como un comportamiento erróneo todo aquello que impide el progreso eterno y el no hacerlo sería cobardía y egoísmo. El mundo rechaza los valores eternos y solo se enfoca en lo físico y lo carnal tachando a la Iglesia de intolerante, crítica y cruel. Y la realidad es que es  todo lo contrario.

El Valor de un solo Alma:

Las Doctrina y Convenios nos dice: “Recordad que el valor de las almas es grande a la vista de Dios; porque he aquí, el Señor vuestro Redentor padeció la muerte en la carne; por lo tanto, sufrió el dolor de todos los hombres, a fin de que todo hombre pudiese arrepentirse y venir a él” (D.y C. 18:10-11). Usamos de manera muy apropiada estos versículos para enfatizar la obra misional. Ciertamente estos versículos también enfatizan el valor infinito de cada una de las personas. ¿Por qué un solo alma es de gran valor ante los ojos de Dios?  El valor que se le da a algo usualmente se mide por la cantidad que una persona está dispuesta a pagar. El tan alto y terrible precio que Jesús pagó con humildad en el jardín y en la cruz marcan el valor incomparable de cada una de las almas. No importa donde vivamos, el color de nuestra piel, si somos ricos o pobres, educados o sin educación formal, saludables o enfermos, cada uno de nosotros es de un valor imposible de medir o de comprender ya que estamos investidos con un potencial celestial.

Los Mandamientos se dieron después de que el Plan de Redención nos fue dado. (Alma 12:32):

Alma explicó al rebelde Zeezrom que Dios les dio a Adán y Eva mandamientos después, y solo después de que les dio a conocer el plan de redención.  Los mandamientos de Dios vienen del plan que Nuestro Padre Celestial preparó para sus hijos e hijas. .

El Elder Neal A. Maxwell escribió en su libro “If Thou Endure It Well[vii] (Si Perseveráis Bien) y dijo,

“Si entendemos el vibrante plan de salvación del Dios viviente, entenderemos también el por qué en su amor por nosotros nos remodela y nos hace esforzarnos hasta el borde de nuestra capacidad.  La metáfora del autor C. S. Lewis lo explica de una mejor manera:

 

‘Imagínate a ti mismo como una casa con vida propia. De repente viene Dios y la quiere remodelar. A primera instancia quizás entiendes que es lo que El está haciendo. Está arreglando la tubería y reparando las goteras del techo y ahi va: sabías que se tenían que hacer esas reparaciones y no te sorprendes. Sin embargo, ha empezado a tirar la casa abajo de una manera muy dolorosa y no parece que tiene sentido lo que hace. ¿Oye, qué te pasa Señor? le preguntas.  La explicación es que está construyendo una casa diferente a la que tú pensabas. Está anadiendo un cuarto más, poniendo piso nuevo, y columnas, y poniendo jardines. Y en fin pensabas que solo se trataba de una cabañita, pero esto…El está construyendo un palacio’”[viii] 

Si nuestra intención es llegar a un destino específico, entonces debemos de apegarnos al plan. El mundo escoge no seguir el plan de redención y Satanás no quiere que sigamos el plan de Nuestro Padre Celestial; entonces él formula imitaciones astutas que se basan en los principios de la gratificación personal y el placer, y así de una manera muy delicada sus caminos nos desvían de nuestro divino destino.

El plan de redención nos dice quienes somos en realidad, el por qué estamos aquí y lo que podemos llegar a ser.

Vean las cosas como realmente son:

Debemos de ver las cosas como lo son en realidad.  Tengo un amigo que nació con un problema de la visión al que se le llama astigmatismo. En este caso la córnea de sus ojos no tiene la forma de una esfera perfecta y como consecuencia ve las cosas de una manera distorsionada cuando se le olvidan sus lentes.  Por ejemplo, no ve las hojas individuales de un árbol, lo único que alcanza a ver es una masa de follaje verde. Si se sienta hasta atrás del salón, la pizarra se ve borrosa, pero al escoger usar lentes él puede distinguir las hojas en los árboles, e incluso los pajaritos que ahí anidan, puede ver las palabras escritas en la pizarra; y aunque sus lentes no son una cura para su defecto de la visión, con ellos puede desenvolverse muy bien.

Satanás quiere distorsionar nuestra visión o cegarnos.  El plan de Dios me dice que mi viaje eterno no empezó cuando nací en el Hospital, ni que va a terminar con la muerte y el entierro. El plan de redención me ayuda a entender que sin los convenios que se hacen en el Santo Templo, no voy a poder gozar de la compañía de mi padre, madre, hermanos y mi hermana, mi esposa, mis hijos y mis nietos en las eternidades. Somos seres eternos participando en una experiencia temporal de suma importancia. Esta tierra caída no es nuestro hogar, solo estamos siendo probados. Los invito a escuchar esta escritura del libro de Abraham (Abraham 3:25–26):

“Y con esto los probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare; y a los que guarden su primer estado les será añadido; y aquellos que no guarden su primer estado no tendrán gloria en el mismo reino con los que guarden su primer estado; y a quienes guarden su segundo estado, les será aumentada gloria sobre sus cabezas para siempre jamás”[ix]

En la sección  132nd de Doctrina y Convenios:

“Entonces serán dioses, porque no tendrán fin; por consiguiente, existirán de eternidad en eternidad, porque continuarán; entonces estarán sobre todo, porque todas las cosas les estarán sujetas.  Entonces serán dioses, porque tendrán todo poder, y los ángeles estarán sujetos a ellos ”[x]

Las visiones reveladas de lo que Dios tiene guardado para nosotros sus hijos e hijas me sobrecoge. ¿Vale la pena luchar por ello? La respuesta es obvia; “sí, definitivamente”.

En resúmen el plan de redención nos provee la siguiente doctrina:

1.       Cada uno de nosotros es un hijo de Dios. Él nos mandó aquí, nos ama y nos ayudará a regresar a Él.

2.       Existimos antes de nacer en la tierra y aceptamos con gozo el plan de exaltación de Nuestro Padre Celestial.

3.       Dios nos creó a su imagen, varón y hembra nos creó. Lo que llamamos género masculino o femenino es una característica esencial de nuestra existencia aún antes de que naciéramos,  durante nuestra vida mortal y por las eternidades por venir.

4.       El poder de Satanás es real, y su meta es hacernos miserables eternamente al no darle importancia a la responsabilidad individual y al tentarnos a usar de una manera errónea el poder sagrado de la procreación y al confundir el significado de lo que es ser varón y mujer.

5.       El plan nos garantiza un libre albedrío- que es nuestra habilidad divina de escoger entre el bien y el mal.

6.       Nuestro Salvador Jesucristo sufrió, sangró y murió de manera que pudiéramos ser salvos después de hacer todo lo que estaba en nuestro poder.  Él es nuestro abogado ante el Padre.

7.       Las ordenanzas del Templo así como los convenios hacen posible que las familias sean eternas.

8.       Los poderes sagrados de procreación dan a los padres una asociación sagrada con Dios en la preparación mortal de espíritus eternos. El Apóstol  Pablo les preguntó a los Corintios ¿No sabéis que sois templos de Dios, y que el espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1 Corintios. 3:16-17). “El poder de . . . la procreación no es solo un elemento secundario del plan, sino que es esencial para el plan, ya que sin él, el plan no podría proceder.”[xi]

9.        El propósito de nuestra vida mortal y la misión de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es él de preparar a los hijos e hijas de Dios para recibir una gloria Celestial.

10.   A través de un Salvador misericordioso y lleno de amor aquellas personas que desean seguir los mandamientos y obedecer, pero que sin ser culpa de ellos, no pudieron tener un matrimonio eterno en esta vida mortal, tendrán la oportunidad de calificar y obtener la vida eterna en un período que sigue a esta vida terrenal si es que se mantienen fieles y guardan los mandamientos de Dios, y si son fieles en guardar los convenios del bautismo y del templo.[xii]

Las Causas de la Atracción hacia el Mismo Sexo:

El aprender qué es lo que causa la atracción hacia el mismo sexo es importante y no solamente desde el punto de vista de la prevención. El entender los mecanismos tanto biológicos como ambientales donde una persona adquiere la atracción pudiera guiarnos a un método para prevenir este desórden en otros.

Mucho se ha escrito y publicado tanto en literatura científica como en literatura no profesional acerca de la causa. Muchos dicen que la atracción hacia el mismo sexo es algo que la persona trae ya al nacer. Otros dicen que la causa es algo en el ambiente en el cual un niño se desarrolla o desenvuelve desde muy temprana edad. Aún, otros dicen que la persona escoge por su libre voluntad la atracción hacia el mismo sexo.  Sin embargo por mi propia experiencia con personas que se sienten atraídas hacia el mismo sexo, esto no es cierto, o quizá solo en muy raras ocasiones.  

Las anormalidades en las personas pueden clasificarse como congénitas o adquiridas. Congénito simplemente significa que la persona nació con ellas, pero la palabra congénito no explica la causa, solo que ocurrió en el útero cuando la persona se estaba formando.  Casi un cuatro por ciento de los recién nacidos sufren de algun tipo de anormalidad congénita. Los problemas congénitos pueden ser heredados de uno o los dos padres, ser el resultado de infecciones como la rubéola, el citomegalovirus, la toxoplasmosis, el herpes genital o el SIDA; o bien debido a la exposición a substancias tóxicas como el alcohol, las drogas o el tabaco. También se dan defectos congénitos debido a la deficiencia de nutrientes esenciales como proteínas o ciertas vitaminas.  O bien, se pueden dar por la combinación de factores durante el embarazo. El síndrome de alcohol es una anormalidad congénita bien reconocida causada por los efectos tóxicos del alcohol en el bebé que se está formando.

Los defectos pueden ser adquiridos después del nacimiento como resultado de algo en el ambiente como algunas toxinas, alguna deficiencia en la dieta o malas relaciones interpersonales entre los progenitores, o familia.

Los defectos genéticos son una gran carga de sufrimiento y muchos, por supuesto, son serios ya que dan como resultado cambios bioquímicos, anatómicos o fisiológicos en las personas afectadas.  Los defectos de un solo gen pueden causar más de 4,000 diferentes anormalidades. Ahora bien, muchos defectos congénitos se pueden ver inmediatamente después del nacimiento, pero hay otros que tardan en hacerse presentes hasta las últimas etapas de la infancia o quizá después, por ejemplo la enfermedad o mal de Huntington que afecta el sistema nervioso central y no se presenta sino y hasta después de que la persona está bien entrada en los 30 años.

Más de la mitad de los defectos genéticos llevan a una muerte temprana, más de tres cuartas partes de estos defectos son incompatibles con la vida más allá de la infancia y limitan el acceso a la educación, la capacidad para trabajar, o los dos.  Dos tercios afectan la capacidad reproductiva de los individuos que la padecen.[xiii]

Estos defectos ya sean adquiridos o congénitos no son “normales”, y aunque algunos ocurren en ciertas poblaciones que se consideran a riesgo y que son predecibles, aun así no son anormales.  Se hacen intentos con tratamientos  para mejorar la calidad de vida de las personas que los padecen. Las personas con este tipo de defectos usualmente tienen que hacer decisiones, por ejemplo, la terapia y el modificar el comportamiento pueden ayudar a cambiar el curso del defecto. El tratamiento de los diabéticos, por ejemplo, incluye una dieta estricta e insulina, las personas que padecen Fenilkentonuria tienen que evitar alimentos que tienen felilalanina, y en el caso de la Fibrosis cística se usan enzimas especiales y antibióticos.  Cuando una persona tiene hemofilia se le inyectan factores de la coagulación para ayudarle.

Las terapias no son fáciles y usualmente deben de continuar de por vida, ya que raramente hay una cura o desaparece el desórden genético.  Sin embargo, al seguir un curso de acción prescrito por el doctor muchas personas pueden llevar una vida más productiva y satisfactoria.  La familia, miembros de la Iglesia, amigos y terapeutas deben de ayudar y apoyar a todas las personas con problemas congénitos o adquiridos. 

No sabemos sin embargo, si la atracción hacia el mismo sexo sigue el mismo patrón de los defectos congénitos o adquiridos.  El debate sigue, y sigue en cuanto al origen y/o si hay una cura, pero esto es irrelevante en el contexto de la religión verdadera ya que el camino estrecho y angosto es el correcto sin importar la causa de la atracción hacia el mismo sexo o si puede o no ser curada.  El camino correcto es simple y sencillo:

La manera en que uno responde a los sentimientos es la clave. Alma dijo que tambien nuestros pensamientos nos condenarán. (Alma 121:14).

El Elder Dallin H. Oaks dijo:

“Las palabras homosexual, lesbiana y gay son adjetivos que describen pensamientos, sentimientos y comportamiento y debemos de refrenarnos en usar estas palabras como nombre o sustantivo para identificar condiciones o personas, específicamente.  Nuestra doctrina religiosa dice que es erróneo el uso de estas palabras para describir una condición  porque implica que el nacimiento [o alguna otra razón] pone a la persona bajo una circunstancia en la cual no tiene opción en cuanto a una cuestión tan crítica como lo es el comportamiento  sexual.[xiv]

La Función del Libre Albedrío:

Una vez que una persona alcanza la edad o la condición de responsabilidad ningún poder mortal o espiritual puede privarnos de nuestro libre albedrío moral.  Somos responsables de ejercer nuestro albedrío en los pensamientos que entretenemos en nuestra mente y el comportamiento que escogemos.  El decir “Pero yo nací asi” no justifica que nuestros actos o pensamientos fallen en apegarse a los mandamientos de Dios y aunque usted no escogió tener estos sentimientos es libre de escoger como va a reaccionar o responder.  El Presidente  Boyd K. Packer hizo la siguiente observación:

“En esta cuestión de la castidad nosotros no estamos a la merced de nuestros cuerpos físicos.  Somos agentes con moral y estas  famosas “necesidades” no son diferentes a cualquier otra opción que enfrentamos en esta mortalidad.  Podemos escoger obedecer y llevar una vida espiritual o podemos escoger la cautividad, la miseria y la muerte espiritual.”[xv]

Aquellos que sienten atracción por el mismo sexo son libres de escoger el no participar.  Debemos humillarnos, contar las bendiciones del evangelio y tomar el angosto y arduo camino que nos lleva a nuestro hogar eterno y nos da derecho a todas las bendiciones del Padre.

Tome Control de Su Vida:

El Elder Dallin H. Oaks enfatizó:

“Debemos aprender a vivir de manera que cualquier incapacidad que tengamos en esta vida mortal no nos impida alcanzar un destino eterno.”[xvi]

No debemos cambiar los patrones de comportamiento Celestial dados por Dios a causa de un defecto congénito o desórden adquirido.  El presidente Spencer W. Kimball enseñó que la homosexualidad es curable y puede tener perdón. [xvii]   Aunque es una situación difícil, la atracción hacia el mismo sexo no es diferente a muchos otros problemas que otros experimentan en esta vida.

El Curso de Acción:

Es muy difícil hacer los cambios necesarios en  nuestra vida sin ver las cosas como realmente son.  Para poder dejar la conducta homosexual la persona debe de comprender la seriedad de la transgresión, sentir el deseo de arrepentirse profundamente y tener el firme compromiso de cambiar.

Permítanme dar mi testimonio de que la mejor manera de hacer las cosas es nunca ofender al Espíritu Santo y dejar que éste sea su compañero constante.  Cuando hacemos una mala decisión necesitamos la luz de Cristo con nosotros de nuevo y empezamos este proceso al reconocer que hemos tomado malas decisiones. Cuando dejamos “. . . que la virtud engalane nuestros pensamientos incesantemente , entonces [nuestra ] confianza se hará fuerte delante de Dios y la doctrina del sacerdocio destilará sobre ti como el Rocío del cielo y el Espíritu Santo será un compañero constante …y la doctrina del sacerdocio fluirá hacia [nosotros] para siempre jamás” (D&C 121:45-46).

¿Se pueden curar los individuos que se sienten atraídos hacia al mismo sexo? “Con Dios nada es imposible” (Lucas 1:37).   Y en realidad, no importa si la atracción hacia el mismo sexo puede ser curada o no, ya que el curso de acción permanece igual: Eliminar o disminuir la atracción hacia el mismo sexo, controlar los pensamientos y nunca, nunca participar en conducta homosexual o lesbiana

¿Tienen cabida en la Iglesia las personas que luchan en su vida con la atracción hacia el mismo sexo?  Sí, por supuesto que sí.  La persona que resiste estos sentimientos no deseados tiene el derecho a cada una de las bendiciones que trae consigo la membresía dentro de la Iglesia.  La actividad y el servicio dentro de la Iglesia son privilegios, al igual que responsabilidades. La persona debe de ser digna pero los sentimientos de atracción hacia el mismo sexo no hacen a una persona indigna o la descalifican.  El arrepentimiento es necesario para aquellos que entretienen pensamientos homosexuales o heterosexuales y/o que viven una conducta pecaminosa.  Cuando son dignos, el obispo puede dar llamamientos a los miembros que se sienten atraídos hacia el mismo sexo.[xviii]

El Elder Dallin H. Oaks escribió,

“Algunas veces se les pregunta a los líderes del a Iglesia si hay cabida en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Dias para las personas con sentimientos homosexuales o lesbianos.  El grado de dificultad y el patrón necesario para abandonar la conducta y controlar los pensamientos es diferente en cada persona, pero el mensaje de esperanza y la mano de hermandad que ofrece la Iglesia son las mismas para todos aquellos que se esfuerzan.  …  La batalla de aquellos que se sienten atraídos hacia el mismo sexo no es única ya que existen muchos tipos de tentación sexual y también de otros tipos. El deber de resistir el pecado se aplica a todos ellos, y el Evangelio se aplica igual a cada uno de nosotros.[xix] 

El ser dignos de entrar al Templo se aplica de igual manera a hombres y mujeres que se sienten atraídos hacia el mismo sexo, como a los que tienen sentimientos heterosexuales.  Los poderes sexuales son sagrados y deben de controlarse y usarse como Dios planeó que los usáramos.

Como Obtener el Poder:

Oren para obtener fortaleza y poder superar sus pruebas. A través del poder que nos da la expiación del Salvador algunas personas que se sienten atraídas por  el mismo sexo pueden experimentar alivio.  Otros van a continuar con estos sentimientos no deseados pero por seguro que recibirán la fortaleza para hacer lo justo a pesar de su carga ya que a menudo la carga sigue en su lugar, pero les será dado poder a través del Salvador para sobrellevar esta carga tan pesada.

Tenemos el poder del Señor en nosotros mismos y muy seguido fallamos en reconocer y usar este poder.  Usted tiene el poder de controlar sus pensamientos y  de refrenarse de tener una conducta destructora, y ese poder viene del Salvador.  El Presidente Boyd K. Packer hizo la siguiente observación,

“El estudio de la doctrina del Evangelio mejorará nuestra conducta más rápido que el estudio de la conducta misma.  El preocuparse en sobremanera de una conducta indigna puede llevarnos a dicha conducta y es por esta razón por la que enfatizamos tanto el estudio de la doctrina del evangelio…ya que nuestra conducta  no es controlada en su totalidad por impulsos naturales, sino que la conducta misma empieza con las creencias que tenemos. ”[xx]

El Elder Jeffrey R. Holland prometió,

“Dios espera ansiosamente la oportunidad de contestar sus oraciones y hacer que sus sueños se hagan realidad como siempre lo ha deseado.  Pero, esta es la cosa, si ustedes no oran, El no lo puede hacer, de la misma manera que ustedes no pueden alcanzar un sueño sin tenerlo primero; en resumen, El no puede si ustedes no creen que puede.”[xxi]

Todos estos pasos pueden dar fortaleza espiritual:

1.       El estudio de las escrituras- Espero que hayan aceptado el desafío del Presidente Hinckley de leer el Libro de Mormón y terminarlo para fin de año ya que el nos prometió bendiciones si así lo hacemos.

2.       Oren, de mañana y de noche.

3.       Ayunen.

4.       Asistan a los servicios de la Iglesia.

5.       Escuchen a los profetas vivientes.

6.       Busque el consejo de los líderes que son inspirados.

7.       Busque ayuda profesional si la necesita.

8.       Usen el arrepentimiento de la manera correcta.

9.       Asistan al templo de una forma regular y seguido.

Las Promesas:

No se les envió aquí para que fallaran.  El Presidente Harold B. Lee prometió, “Dios cambia la forma de nuestras espaldas a manera de poder llevar mejor la carga.”  Algún día, lo sé, tendremos la respuesta a la pregunta universal que casi todos tenemos ¿Por qué me pasa esto a mi? ”  El Señor le habló a Moroni cuando estaba completando su traducción del Libro de Éter y le explicó lo siguiente:

“Y si los hombres vienen a mi, les mostraré su debilidad.  Doy a los hombres debilidad para que sean humildes; y basta mi gracia a todos los hombres que se humillan ante mi; porque si se humillan ante mi, y tienen fe en mi, entonces haré que las cosas débiles sean fuertes para ellos.”[xxii]

El Salvado vino en el meridiano de los tiempos a redimir, rescatar, reconciliar y abogar por nosotros y yo les prometo que El será su ayuda, poder y fortaleza si le son fieles y lo siguen.

Muchos hombres y mujeres, aunque no es su culpa y no lo planean así, no se casan en esta vida.  Yo les testifico que se han tomado las provisiones necesarias en el Plan de redención y a través de un Salvador misericordioso y amoroso para acomodar a todos aquellos que no pudieron casarse en esta vida mortal y que no fue su culpa, ya que un gran número de los hijos de Nuestro Padre Celestial caen dentro de esta categoría por distintas razones. Aquellos que tienen desórdenes emocionales o físicos o que mueren antes de poder casarse son ejemplos de quienes tendrán la oportunidad de casarse en otro tiempo en otra esfera de actividades, y así poder ganar el grado más alto de gloria en el reino celestial.  En la gloria celestial se nos dice que: “Enjugar Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor...”  (Apocalipsis 21:4).

Bendiciones:

Les bendigo con fé en el Señor Jesucristo y en su poder para redimir y aliviar las cargas.  Les bendigo con el poder de discernimiento para que recuerden quienes son y para que puedan comprender su potencial divino.  Les bendigo para que puedan ser llenos del poder de Dios. Les prometo que, si son fieles a los convenios del bautismo, del sacerdocio y del Templo, que ninguna bendición perteneciente a la exaltación les será negada a causa de los sentimientos de atracción hacia el mismo sexo. En el día de la resurrección tendrán una afección normal y atracción hacia el sexo opuesto.  Las bendiciones de Abraham, Isaac y todas las bendiciones que el Santo Padre tiene les serán añadidas si conservan su Segundo estado.

Les dejo esta bendición y les testifico que el evangelio es verdadero y que el plan de redención es real, en el nombre de Jesucristo, Amén.

Endnotes


[i] Gospel Doctrine, 5th ed., Salt Lake City, Deseret Book Company, 1939, p. 309

[ii] Letter of the First Presidency, 14 Nov. 1991

[iii] Letter of the First Presidency, 14 Nov. 1991

[iv] See Isaiah 53:4-5; Mosiah 4:2-3

[v] Reverence and Morality, Ensign, May 1987, p. 47

[vi] Ensign, Oct. 1995, p. 9

[vii] Salt Lake City: Bookcraft, 1996, p. 48

[viii] C. S. Lewis, Mere Christianity, New York: The Macmillan Company, 1960, p. 160

[ix] Abr. 3:25-26

[x] D&C 132:20-21

[xi] President Boyd K. Packer, Ensign, July 1972, p. 111

[xii] Lorenzo Snow, Millennial Star, 31 Aug 1899, p. 547; discussed by Dallin H. Oaks, Pure in Heart, Salt Lake City, Utah, Bookcraft, 1988, pp. 61-62

[xiii] See Human Gene Therapy, Institute of Medicine, National Academy of Sciences, Nichols, Eve K., 1988, pp. 3-9

[xiv] Ensign, October 1995, p. 9

[xv] Ensign, June 2005, p. 27

[xvi] Ensign, October.1995, p. 10

[xvii] Miracle of forgiveness, Bookcraft, Salt Lake City, 1969, p. 82

[xviii] See Understanding and Helping Those Who Have Homosexual Problems, Suggestions for Ecclesiastical Leaders, The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints, 1992, p. 6

[xix]Ensign, October 1995, p. 13

[xx] President Boyd K. Packer, “Little Children,” Ensign, Nov. 1986, p. 16

[xxi] CES Fireside Talk, September 10, 2004

[xxii] Ether 12:27