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Atracción al mismo sexo

Fuente: Public Affairs Newsroom

El debate público continuo sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo ha provocado muchas preguntas de los medios de comunicación, el público en general y miembros de la Iglesia con relación a la posición de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos Días sobre la cuestión del matrimonio específicamente y sobre la homosexualidad en general.

La siguiente entrevista se llevó a cabo con el élder Dallin H. Oaks, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles de la Iglesia, y el élder Lance B. Wickman, miembro de los Setenta. Estos oficiales respondieron a preguntas de dos miembros del personal de Relaciones Públicas de la Iglesia. La transcripción de la entrevista sigue abajo para ayudar a aclarar la posición de la Iglesia sobre estos temas importantes, complejos y delicados.

La importancia de este tema

RELACIONES PÚBLICAS: Para empezar, ¿Puede usted explicar por qué es importante para la Iglesia este tema de la homosexualidad y del matrimonio entre personas del mismo género?

ÉLDER OAKS: Esto es mucho más grande que simplemente preguntarnos si la sociedad debe o no debe ser más tolerante del estilo de vida homosexual. En los últimos años hemos visto presión tenaz de los que defienden ese estilo de vida y aceptan como normal lo que no es normal; a los que piensan diferente, ellos los tachan de obtusos, intolerantes e irrazonables. Son rápidos en exigir libertad de expresión y de pensamiento, e igualmente rápidos para criticar a los que tienen una visión diferente y, si es posible, los silencian rotulándolos de "homofóbicos." En por lo menos un país donde los activistas homosexuales han logrado concesiones importantes, un pastor de una iglesia fue amenazado con prisión por predicar desde el púlpito que la conducta homosexual es pecaminosa. Dada esta tendencia, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días debe adoptar una posición de doctrina y de principio. No se trata simplemente de una cuestión social: Puede ser una prueba para nuestra libertad religiosa má básica la libertad de enseñar lo que nosotros sabemos que nuestro Padre Celestial quiere que enseñemos.

Qué decirle al hijo

RELACIONES PÚBLICAS: Digamos que mi hijo de 17 años de edad viene a hablar conmigo, después de intentarlo por mucho tiempo, y con dificultad, consigue exteriorizarlo y me dice que él cree que lo atraen los hombres, que él no tiene interés y nunca ha tenido interés alguno en las muchachas. Él cree que probablemente es gay. Me dice que ha intentado suprimir esos sentimientos. Permanece célibe, pero comprende que sus sentimientos van a devastar a la familia, porque nosotros siempre hemos hablado de que él saldría de misionero, se casaría en el templo, y cosas así. Él siente que ya no puede vivir lo que ve como una mentira, de manera que se siente angustiado y deprimido. ¿Qué le digo yo como padre?

ÉLDER OAKS: Dígale: "Eres mi hijo. Siempre serás mi hijo, y siempre estaré disponible para ayudarte."

La distinción entre sentimientos o inclinaciones, por un lado, y conducta por otro lado, está muy clara. No es ningún pecado tener inclinaciones que, en caso de ceder a ellas, producirían una conducta que sería transgresión. El pecado está en rendirse a la tentación. Ser tentado no es nada especial. Incluso el Salvador fue tentado.

El Nuevo Testamento afirma que Dios nos ha dado mandamientos que son difíciles de guardar. Está en 1° Corintios capítulo 10, verso 13: "No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar."

Yo pienso que es importante para ti entender que la homosexualidad de la que has hablado, no es un sustantivo que describe una condición. Es un adjetivo que describe sentimientos o conducta. Al enfrentar este desafío, te animo a que no pienses que eres un 'algo' u 'otro', sino que pienses que eres un miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que eres mi hijo, y que estás enfrentando desafíos.

Todos tenemos desafíos con los que lidiar. Has descrito un tipo particular de desafío que es muy fastidioso. Es común en nuestra sociedad y también se ha politizado. Pero es sólo uno de una multitud de desafíos que los hombres y las mujeres tienen que enfrentar; yo sólo te animo a buscar la ayuda del Salvador para resistir la tentación y abstenerte de conductas que te causarían tener que arrepentirte, o poner tu membresía en la Iglesia en riesgo.

Todos tenemos desafíos

RELACIONES PÚBLICAS: Si alguien tiene un instinto heterosexual muy poderoso, le es posible casarse. Si un joven piensa que él es gay y no siente ninguna atracción a las mujeres, ¿le está diciendo realmente que simplemente no hay nada que hacer excepto ser célibe por el resto de la vida?

ÉLDER OAKS: Eso es exactamente lo que decimos a los muchos miembros que no tienen la oportunidad de casarse. Esperamos que toda persona que no esté casada sea célibe.

ÉLDER WICKMAN: Vivimos en una sociedad saturada con sexualidad; debido a ese hecho, quizás ahora es más problemático para una persona mirar más allá de su orientación de género, hacia otros aspectos de su identidad. Yo le diría a su hijo, o a cualquiera que tuviera la misma aflicción, que se esforzara por extender sus horizontes más allá de su orientación de género. Que encuentre satisfacción en las muchas otras facetas de su carácter, su personalidad, y su naturaleza que se extienden más allá. Es innegable que la orientación de género es una característica central de cualquier persona, pero no es la única.

Lo que es más: el sólo tener inclinaciones no inhabilita a nadie en ningún aspecto de su participación o membresía en la Iglesia, excepto posiblemente en la cuestión del matrimonio, como hemos dicho. Pero incluso el matrimonio, en la plenitud de vida tal como la entendemos a través de las doctrinas del evangelio restaurado, eventualmente puede volverse posible.

En esta vida, cosas tales como el servicio en la Iglesia, incluso el servicio misional, están disponibles a cualquiera que sea leal a los convenios y mandamientos.

RELACIONES PÚBLICAS: ¿Está usted diciendo que los sentimientos de homosexualidad son controlables?

ÉLDER OAKS: Sí, los sentimientos de homosexualidad son controlables. Hay quizá una inclinación o susceptibilidad hacia tales sentimientos que son muy reales para algunos y no son reales para otros. Pero de tales susceptibilidades surgen sentimientos, y los sentimientos son controlables. Si alimentamos los sentimientos, estos aumentan el poder de la tentación. Si nos rendimos a la tentación, hemos cometido conducta pecaminosa. Ese modelo es el mismo para una persona que codicia lo ajeno y tiene una fuerte tentación de robar. Es lo mismo para una persona que desarrolla un gusto por el alcohol. Es lo mismo para una persona que pierde los estribos o se sale de las casillas con facilidad, como diríamos de alguien con susceptibilidad a encolerizarse. Si ellos no refrenan esa susceptibilidad, se vuelve un sentimiento de enojo, y un sentimiento de enojo puede llevar a conductas pecaminosas e ilegales.

De manera que no es un desafío tan diferente a otros, sino una condición de todos los seres humanos. No entendemos exactamente el 'por qué,' o hasta qué punto son inclinaciones, o susceptibilidades, etc. Pero sabemos que los sentimientos pueden controlarse y la conducta puede controlarse. Cuando permitimos que los sentimientos se conviertan en susceptibilidades, cometemos una imprudencia. Cuando pasamos de los sentimientos a la conducta, pecamos. Necesitamos circunscribir los sentimientos e intentar controlarlos para evitar entrar en una circunstancia que lleve a la conducta pecaminosa.

ÉLDER WICKMAN: Una de las grandes sofisterías de nuestra época, pienso, es que meramente por tener una inclinación para hacer algo, es inevitable actuar de acuerdo con esa inclinación. Eso es contrario a nuestra verdadera naturaleza, según lo ha revelado el Señor. Nosotros tenemos el poder para controlar nuestra conducta.

La homosexualidad: ¿hereditaria o adquirida?

RELACIONES PÚBLICAS: Si miráramos a alguien que pierde los estribos con facilidad y supiéramos que sus padres también tenían mal genio, algunos podrían identificar una influencia genética.

ÉLDER OAKS: No, nosotros no aceptamos el hecho de que las condiciones que impiden a las personas lograr su destino eterno sean hereditarias e incontrolables. Eso es contrario al Plan de Salvación, y es contrario a la justicia y misericordia de Dios. Es contrario a todas las enseñanzas del evangelio de Jesucristo; el evangelio expresa una verdad, y es que por, o a través del poder y la misericordia de Jesucristo, tendremos la fuerza para hacer todas las cosas. Eso incluye resistir la tentación. Eso incluye lidiar con rasgos innatos, incluso deformaciones o discapacidades mentales o físicas. Nada de eso nos impide lograr nuestro destino eterno. Lo mismo puede decirse de una susceptibilidad o inclinación a una u otra conducta que, de ceder a ella, nos impediría lograr nuestro destino eterno.

RELACIONES PÚBLICAS: Usted está diciendo que la Iglesia no tiene necesariamente una posición respecto al debate de si la homosexualidad es hereditaria o adquirida.

ÉLDER OAKS: Ahí es donde nuestra doctrina entra en juego. La Iglesia no tiene una posición sobre las causas de cualquiera de estas susceptibilidades o inclinaciones, incluyendo las relacionadas con la atracción hacia el mismo género. Si es hereditaria o adquirida es una pregunta científica y la Iglesia no tiene una posición.

ÉLDER WICKMAN: La pregunta sobre si la homosexualidad es hereditaria o adquirida nos distrae de la pregunta importante, y puede, creo yo, llevar a alguien a desviarse de los principios que el Élder Oaks acaba de describir. ¿Quién puede explicar la causa de sentirse atraído hacia su mismo género? Lo que importa es el hecho de que nosotros sabemos que podemos controlar cómo nos comportamos, y la conducta es lo que importa.

Acerca de ir a “terapia”

RELACIONES PÚBLICAS: ¿Recomendaría usted alguna forma de terapia como curso de acción legítimo para controlar la conducta? Si un joven dice, "Mira, yo realmente quiero desechar estos sentimientos y haría cualquier cosa por superarlos", ¿es legítimo ir a terapia clínica para resolver tales problemas?

ÉLDER WICKMAN: Bueno, puede ser apropiado para esa persona ir a terapia. Ciertamente la Iglesia no aconseja contra ese tipo de terapia. Pero desde la perspectiva de un padre que está dando consejo, o un líder de la Iglesia que está dando consejo, o una persona que quiere hacer algo con respecto a su atracción que esté en armonía con las enseñanzas del evangelio, el aspecto clínico no es el más importante. Lo que más importa es reconocer que tenemos nuestra propia voluntad, que tenemos nuestro propio albedrío y que tenemos dentro de nosotros el poder de controlar lo que hacemos.

Ahora bien, eso no quiere decir que no sea apropiado para alguien con esa aflicción buscar ayuda clínica apropiada para examinar si en su caso hay algo que pueda hacerse al respecto. Éste es un problema que los psiquiatras y psicólogos han debatido. Creo que los estudios científicos han mostrado que en algunos casos la terapia puede ayudar a algunas personas a cambiar esa orientación, y en otros casos, no. Desde el punto de vista de la Iglesia, desde nuestro punto de vista en el que la preocupación básica es por la persona, no nos concentramos en detalle en la cuestión de la terapia profesional, sino en estos otros aspectos.

ÉLDER OAKS: Yo pienso lo mismo. Permítame agregar sólo una cosa más: La Iglesia rara vez toma una posición respecto a cuáles técnicas de tratamiento son apropiadas para médicos, para psiquiatras, para psicólogos, etc.

También me gustaría señalar que hay prácticas abusivas que han sido usadas en relación con varios sentimientos o actitudes mentales. Por ejemplo, a veces se sobremedica a la gente que padece de depresión. Las terapias de aversión que se han usado en relación con la atracción hacia el mismo sexo han resultado en algunos abusos serios que los profesionales han sido reconocido con el paso del tiempo. Aunque no tenemos ninguna posición sobre la actividad de los médicos (excepto en casos muy inusuales, como lo sería el aborto provocado), estamos conscientes de que hay abusos y no nos responsabilizamos por esos abusos. Aunque tengan el propósito de ayudar a las personas que necesitan ayuda, no podemos respaldar todos los tipos de técnica en uso.

RELACIONES PÚBLICAS: ¿Es el matrimonio heterosexual una opción para aquellos que tienen sentimientos homosexuales?

ÉLDER OAKS: A veces se nos pregunta si el matrimonio es un remedio para estos sentimientos sobre los que hemos estado hablando. Al parecer algunos habían creído que ese es un remedio, e incluso algunos líderes de la Iglesia tal vez hayan aconsejado el matrimonio como remedio para estos sentimientos; ante tales hechos, el Presidente Hinckley, hizo la siguiente declaración: "No debe verse al matrimonio como un paso terapéutico para resolver problemas como inclinación o prácticas homosexuales." Para mí eso significa que nosotros no vamos a quedarnos de brazos cruzados y poner en riesgo a las hijas de Dios que entrarían en tales matrimonios como víctimas de un fraude, sin conocer la verdad. Las personas que tienen este tipo de desafío y no lo pueden controlar no podrían contraer matrimonio de buena fe.

Por otro lado, las personas que se han purificado de cualquier transgresión y han mostrado su habilidad para controlar estos sentimientos o inclinaciones y ponerlos de lado, y sienten una gran atracción por una hija de Dios, y por consiguiente desean contraer matrimonio y tener hijos y disfrutar las bendiciones de la eternidad, en esa situación el matrimonio sería apropiado.

El Presidente Hinckley dijo que el matrimonio no es un paso terapéutico para resolver problemas.

¿Voy a ser gay para siempre?

ÉLDER WICKMAN: Alguien que enfrenta la atracción hacia su mismo género podría formularse la siguiente pregunta: "¿Es esto algo que padeceré siempre? ¿Qué consecuencias tienen esto en la vida eterna? Si puedo de algún modo sobrellevarlo en esta vida, ¿cómo seré en el más allá?

Afortunadamente, la respuesta es que la atracción hacia el mismo género no existía en la vida pre-terrenal ni existirá en el más allá. Por la razón o las razones que sean, es una circunstancia que parece tener vigencia solamente durante la vida mortal, que es un nanosegundo o instante ínfimo de nuestra existencia eterna.

Lo bueno que alguien que padece de atracción hacia su mismo género debe saber es lo siguiente: 1) No es algo que padeceré por siempre, sino tan sólo ahora. Es cierto que a veces nos cuesta ver más allá del 'ahora', pero si vemos la mortalidad como un instante, entonces es algo transitorio. 2) Si puedo mantenerme digno durante la vida mortal, si puedo ser leal a los mandamientos del evangelio, si puedo guardar los convenios que he hecho, entonces soy merecedor de las bendiciones de exaltación y vida eterna que el Padre Celestial tiene reservadas para todos. Cada bendición, incluyendo el matrimonio eterno, es y será mía en el debido curso.

ÉLDER OAKS: Permítame agregar algo: No hay plenitud de gozo en el más allá sin una unidad familiar que incluya un marido, una esposa, y posteridad. Lo que es más: El hombre existe para que tenga gozo. En la perspectiva eterna, la actividad con el mismo género traerá sólo dolor y pesar, y la pérdida de oportunidades eternas.

Los homosexuales y la gente discapacitada

RELACIONES PÚBLICAS: Élder Oaks, usted dijo que la norma de moralidad es la misma para los heterosexuales y los homosexuales. Pero si alguien le dijera: 'Yo entiendo que es la misma norma, pero ¿no estamos pidiendo un poco más de quien tiene atracción hacia su mismo género?,' ¿cómo le respondería usted? Obviamente hay personas heterosexuales que no se casarán, pero ¿aceptaría usted que ellos tienen por lo menos la esperanza de que 'mañana yo podría encontrar a la persona de mis sueños'? Con un heterosexual siempre hay la esperanza de que eso pudiera pasar en cualquier momento en su vida. Alguien con atracción hacia su mismo género no tendría necesariamente esa misma esperanza.

ÉLDER OAKS: Hay diferencias, por supuesto, pero el contraste no es único. Hay personas con discapacidades físicas que les impiden tener cualquier esperanza real o práctica de contraer matrimonio. La circunstancia de ser actualmente incapaz de casarse, a pesar de ser trágica, afecta a muchos.

A veces se dice que Dios no podría discriminar contra individuos en esta circunstancia. Pero la vida está llena de enfermedades físicas que algunos podrían considerar discriminaciones; la parálisis total o trastornos mentales serios son dos ejemplos relevantes al matrimonio. Si creemos en Dios y creemos en Su misericordia y en Su justicia, no podemos decir que estas son discriminaciones, porque Dios no discriminaría. No estamos en condición de juzgar qué es discriminación. Nos apoyamos en nuestra fe en Dios y nuestra convicción total en Su misericordia y Su amor por todos Sus hijos.

ÉLDER WICKMAN: Realmente no hay duda que la incapacidad para casarse en esta vida puede producir angustia. Lamentamos que haya personas que sienten esa angustia. A mí me pesa que alguien tenga esa angustia. Pero esas incapacidades no se limitan a alguien que tenga atracción hacia su mismo género.

Vivimos en una época muy egoísta. Supongo que es natural y humano creer que mis propios problemas son de algún modo más importantes que los de los demás. Pero yo creo que cuando empezamos a pensar de esa forma, nos convendría extender la mira más allá de nosotros mismos. ¿Quién soy yo para decir que soy más discapacitado, o estoy sufriendo más que algún otro?

Yo tengo una hija que es discapacitada. Es una muchacha hermosa. Cumplirá 27 años la próxima semana y se llama Courtney. Aunque Courtney nunca se casará en esta vida, ella mira anhelosamente a quienes lo hacen. Desde la ventana de mi oficina que da al Templo de Lago Salado, Courtney mira a las novias y a los novios que van allí a sacarse fotos. Ese espectáculo la cautiva y al mismo tiempo la entristece, porque entiende que eso no será parte de su experiencia terrenal. Courtney no pidió las circunstancias en las que nació en esta vida y tampoco las pidieron los que sienten atracción hacia su mismo género. Así que hay muchos tipos de angustia que las personas pueden sentir, incluso angustias asociadas con la cuestión del matrimonio. Lo que nosotros esperamos, y la gran promesa del evangelio, es que sean cuales fueren nuestras inclinaciones y limitaciones terrenales, sean cuales fueren las cosas que nos impidan alcanzar en esta tierra la plenitud de gozo, todos y cada uno tenemos la garantía del Señor de que en su debido curso tales trabas serán quitadas. Sólo necesitamos permanecer fieles.

Oportunidades de servicio en la Iglesia

RELACIONES PÚBLICAS: Élder Wickman, cuando usted se refirió al servicio misional, lo consideró una posibilidad para alguien que siente atracción por su mismo género pero no actúa de conformidad a esa atracción. El Presidente Hinckley ha dicho que si las personas son fieles, pueden esencialmente seguir progresando como cualquier otro en la Iglesia y pueden tener hermandad plena. ¿Qué significa eso realmente? ¿Incluye el servicio misional? ¿Significa que alguien puede ir al templo, al menos para los sacramentos que no involucran el matrimonio? ¿Significa realmente que alguien con atracción hacia su mismo género, mientras sea fiel, tiene toda oportunidad de participar, de ser llamado a servir y de hacer todo tipo de cosas que cualquier otro puede hacer?

ÉLDER WICKMAN: La respuesta breve es: sí. El Élder Oaks puede dar una respuesta más elaborada.

ÉLDER OAKS: El Presidente Hinckley nos ha ayudado en ese tema con una declaración clara que contesta todas las preguntas de esa naturaleza. Refiriéndose a las personas que tienen atracción a su mismo sexo, él dijo lo siguiente: "Los amamos como hijos e hijas de Dios; pueden tener ciertas inclinaciones que son poderosas y que pueden ser difíciles de dominar. La mayoría de la gente tiene inclinaciones de una u otra clase en diferentes épocas. Si ellos no actúan de conformidad con esas inclinaciones, entonces pueden seguir adelante como todos los demás miembros de la Iglesia."

Para mí eso significa que una persona con estas inclinaciones, mientras las mantenga bajo control, o si se ha arrepentido en caso de haber cedido a las mismas, es elegible para hacer cualquier cosa en la Iglesia que podría hacer cualquier miembro soltero de la Iglesia. Hay un oficio, como es el oficio de obispo, para el cual una persona debe estar casada. Pero esa es más bien la excepción en la Iglesia. Toda posición para la instrucción, toda posición misional puede ser ocupada por personas solteras. Nosotros aceptamos de brazos abiertos a las personas que están enfrentando cualquier tipo de tentación a que sirvan en tales posiciones mientras hagan un buen esfuerzo y estén viviendo para ser buenos maestros, o misioneros, o cualquiera que sea el llamamiento.

ÉLDER WICKMAN: ¿No es ese realmente el significado de la Expiación en la vida de una persona? ¿No empieza la Expiación realmente a adquirir significado en una persona cuando él o ella está intentando enfrentar los desafíos de vivir, sean estos tentaciones o limitaciones? La voluntad de volverse hacia el Salvador, la oportunidad de ir al servicio sacramental el domingo, y de realmente participar en la ordenanza de la santa cena… escuchar las oraciones, participar de esos emblemas sagrados. Esas son oportunidades que en verdad nos ayudan a penetrar en el ámbito de la Expiación del Salvador. Desde esa perspectiva, cualquier oportunidad de servir en la Iglesia es una bendición. Como se ha mencionado, hay un puñado relativamente diminuto de llamamientos dentro de la Iglesia que requieren que uno esté casado.

ÉLDER OAKS: Hay algo más que quisiera agregar que viene de una declaración reciente de la Primera Presidencia y que es una descripción maravillosa de nuestra actitud en este asunto: "Nosotros, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, extendemos la mano con comprensión y respeto a los que sienten atracción hacia su mismo género. Comprendemos que puede haber gran soledad en sus vidas, pero también hay que reconocer lo que es correcto ante el Señor."

RELACIONES PÚBLICAS: ¿Qué les diría usted a los miembros de la sociedad o de la Iglesia que tal vez piensen que la atracción hacia el mismo género es diferente de otras tentaciones, de cualquier otra lucha que las personas enfrentan? En primer lugar, ¿piensa usted que es correcto asumir que hay quienes piensan así? ¿Qué les diría usted?

ÉLDER OAKS: Yo pienso que es justo decir que algunas personas consideran que los sentimientos de atracción hacia el mismo género son el hecho definitorio de su existencia. Hay también personas que consideran que el hecho definitorio de su existencia es ser de Texas, o haber estado en la Marina de los Estados Unidos. O ser pelirrojos, o ser el mejor jugador de básquetbol que ha jugado para tal o cual liceo o escuela preparatoria. Las personas pueden adoptar una característica particular como el ejemplo definitorio de su existencia y a menudo esas características son físicas.

Tenemos el albedrío para escoger qué características nos definirán; esas elecciones no se nos imponen.

El hecho definitorio máximo para todos nosotros es que somos hijos de Padres Celestiales, nacidos en esta tierra para un propósito, y nacidos con un destino divino. Siempre que una de esas otras nociones, sea la que fuere, interfiere con ese hecho definitorio máximo, entonces tal noción es destructiva y nos lleva hacia el camino equivocado.

La actitud de los padres

RELACIONES PÚBLICAS: Ustedes dos han mencionado el tema de la compasión y han expresado que se necesita ser compasivo. Imaginemos otra vez la situación hipotética que usamos antes, y asumamos que han pasado un par de años. Ni mis conversaciones con mi hijo, ni todos nuestros esfuerzos por amar a nuestro hijo y mantenerlo en la Iglesia han resuelto lo que él ve como la cuestión central: que él no puede cambiar sus sentimientos. Ahora nos dice que está por irse de la casa y planea vivir con un amigo gay. Es inflexible al respecto. ¿Cuál debe ser la respuesta apropiada de un padre Santo de los Últimos Días en esa situación?

ÉLDER OAKS: Me parece que un padre Santo de los Últimos Días tiene la responsabilidad de afirmar con amor y mansedumbre lo que el Señor afirmó a través de Sus profetas: que el curso de acción en el cual está a punto de embarcarse es pecaminoso. Aunque afirmamos nuestro amor continuo y le decimos que la familia mantiene los brazos abiertos para él, pienso que sería bueno repasar con él algún documento tal como esta declaración de la Primera Presidencia de 1991: "La ley del Señor en cuanto a conducta moral es abstinencia fuera del matrimonio legítimo y fidelidad dentro del matrimonio. Las relaciones sexuales son apropiadas sólo dentro de los lazos del matrimonio entre marido y mujer. Cualquier otra conducta sexual como la fornicación, el adulterio o el comportamiento homosexual o lésbico, es pecaminosa. Quienes persisten en tales prácticas o influyen a otros para que lo hagan quedan sujetos a la disciplina de la Iglesia."

Mi primera responsabilidad como padre es asegurarme de que él entiende eso, y entonces yo le diría: "Hijo mío, si escoges deliberadamente comprometerte en este tipo de conducta, seguirás siendo mi hijo. La Expiación de Jesucristo tiene el poder de alcanzarte y limpiarte si te arrepientes y abandonas tu conducta pecaminosa, pero te insto a que no te embarques en este curso, porque arrepentirse no es fácil. Te estás embarcando en un curso de acción que disminuirá tu habilidad de arrepentirte. Nublará tus percepciones de lo que es importante en la vida y puede terminar por arrastrarte tan bajo que no podrás regresar. No sigas ese camino. Pero si escoges seguir ese camino, nosotros siempre intentaremos ayudarte y regresarte al camino del crecimiento.

ÉLDER WICKMAN: Una manera de leer el Libro de Mormón es como un libro de encuentros entre padres e hijos. Algunos de esos encuentros fueron muy positivos y el padre fortaleció al hijo. En algunos un padre le tenía que decir al hijo, o a los hijos, que el camino que estaban siguiendo era incorrecto ante el Señor. Sin embargo, hay que hacerlo con el espíritu de amor y explicar que, como menciona el Élder Oaks, 'Siempre serás mi hijo'. Hay un dicho muy antiguo que es realmente cierto para los padres y que dice: 'No has fallado hasta que dejas de intentar'. Esto significa que debemos aprovechar las oportunidades apropiadas de enseñar a los hijos el camino correcto, pero también asegurarnos en todo momento de que ellos saben, sobre todo, que usted los amará siempre.

RELACIONES PÚBLICAS: ¿En qué punto mostrar ese amor puede convertirse, inadvertidamente, en respaldar la conducta? Si el hijo dice: 'Bueno, si me amas, ¿puedo traer a mi pareja de visita a nuestra casa? ¿Podemos venir para Navidad?' ¿Cómo equilibra usted eso con, por ejemplo, su preocupación por los otros hijos que todavía viven en la casa?

ÉLDER OAKS: Ésa es una decisión que la persona responsable debe hacer individualmente y buscando inspiración del Señor. Yo puedo imaginar que en la mayoría de las circunstancias los padres dirían, 'Por favor no lo hagas. No nos pongas en esa posición.' Seguramente esa sería la respuesta sería si hay niños en casa que podrían ser influidos por el ejemplo. Habría también otros factores que favorecerían esa respuesta.

También puedo imaginar algunas circunstancias en las que sería posible decir, 'Sí, vengan, pero no esperen pasar la noche. No esperen una invitación de largo plazo. No esperen que los llevemos de paseo y los presentemos a nuestros amigos, o que los tratemos en público de maneras que implicarían que aprobamos su "relación de pareja"'.

Hay tantas circunstancias diferentes que es imposible dar una respuesta que se adecue a todas.

ÉLDER WICKMAN: Es difícil imaginar una circunstancia más difícil que un padre deba enfrentar. Es algo que se debe decidir caso por caso. Lo único que yo agregaría a lo que Élder Oaks acaba de decir es que yo pienso que es importante, como padre, evitar que la angustia de uno respecto a esta situación se convierta en una trampa.

Eso ocurriría si pasáramos de defender el camino del Señor a defender el estilo de vida del hijo errante o de otros con el mismo estilo de vida. Realmente es verdad que el Señor nos manda amar al pecador pero condenar el pecado. Continuamos abriendo nuestras casas y nuestros corazones y nuestros brazos a nuestros hijos, pero eso no significa que aprobemos su estilo de vida. Tampoco significa que necesitemos estar diciéndoles constantemente que su estilo de vida es impropio. Un error aun más grande es ponerse ahora defensivo del hijo, porque eso no ayuda al hijo ni ayuda al padre. La experiencia enseña que ese curso de acción casi ciertamente los apartará a ambos del camino del Señor.

ÉLDER OAKS: La Primera Presidencia hizo una declaración maravillosa sobre esta cuestión en una carta en 1991. Hablando de individuos y familias que estaban esforzándose con este tipo de problema, la Primera Presidencia declaró: "Le recomendamos a los líderes y a los miembros de la Iglesia que se acerquen con amor y comprensión a los que enfrentan estos problemas." Ciertamente si se nos aconseja, como un cuerpo miembros de la Iglesia, extender una mano de amor y comprensión a quienes 'enfrentan estos problemas,' es obligación especial de los padres que tienen hijos que enfrentan estos problemas, incluyendo los hijos que están involucrados en conducta pecaminosa asociada con estos problemas.

RELACIONES PÚBLICAS: ¿Es el rechazo de un hijo en cierta medida la reacción natural de algunos padres cuando el hijo no satisface sus expectativas? ¿Es a veces más fácil cerrarnos ante un problema en vez de lidiar con él?

ÉLDER OAKS: Nosotros ciertamente animamos a los padres a no culparse y a los miembros de la Iglesia a no culpar a los padres en esta circunstancia. Debemos recordar que ninguno de nosotros es perfecto y que ninguno de nosotros tiene hijos cuya conducta esté completamente de acuerdo con todo lo que nosotros quisiéramos que hicieran en todas las circunstancias.

Sentimos gran compasión por los padres cuyo amor y el instinto protector que sienten por sus hijos los ha llevado a posiciones que son adversas a la Iglesia. Yo espero que el Señor será misericordioso con los padres cuyo amor por sus hijos les ha causado caer en esas trampas.

El matrimonio entre personas del mismo sexo

RELACIONES PÚBLICAS: Adelantemos un poco más mi situación hipotética. Ahora mi hijo ha dejado de venir a la iglesia por completo. No parece haber esperanza de que vuelva. Ahora dice que está planeando ir a Canadá, donde se permite el matrimonio entre personas del mismo género. Él insiste en que él está de acuerdo conmigo en que las relaciones amorosas del matrimonio son importantes. No es promiscuo, sino que tiene una relación de pareja. Él y su pareja tienen la intención de conservar esa relación por el resto de sus vidas. No puede entender que un compromiso perpetuo no pueda ser aceptado por la Iglesia cuando la sociedad parece estar yendo en esa dirección. Si soy un padre Santo de los Últimos Días, ¿qué se espera que le diga?

ÉLDER WICKMAN: Lo primero es que el matrimonio no es ni una cuestión de política ni un asunto de estrategia social. El matrimonio está definido por el Señor mismo. Es una institución que es formalizada ceremoniosamente a través de la autoridad del sacerdocio en el templo, [y] transciende este mundo. Es de tan profunda importancia… una doctrina tan fundamental del Evangelio de Jesucristo, del propósito mismo de la creación de esta tierra. Uno difícilmente puede pasar de la primera página de Génesis sin verlo muy claramente. No es una institución que la raza huma tenga el derecho de estropear, y especialmente quienes solamente lo hacen por su propio beneficio. Ante los ojos del Señor, el matrimonio entre personas del mismo género, como lo llaman, no existe. La conducta homosexual es, y siempre será ante el Señor, un pecado abominable. Llamarlo cualquier otra cosa en virtud de alguna definición política no cambia esa realidad.

ÉLDER OAKS: Dicho de otra manera: El Parlamento en Canadá y el Congreso de los Estados Unidos no tienen autoridad para revocar los mandamientos de Dios, o modificarlos o enmendarlos de forma alguna.

Lo que la Biblia dice sobre la homosexualidad

RELACIONES PÚBLICAS: En algunos sitios web gay hay quienes sostienen que la conducta homosexual no se prohíbe específicamente en la Biblia, particularmente en el Nuevo Testamento. Algunos argumentan que la compasión y el amor de Jesucristo por la humanidad acoge este tipo de relación. ¿Cuál el la enseñanza de la Iglesia?

ÉLDER WICKMAN: En primer lugar, quienes afirman eso necesitan leer su Biblia más cuidadosamente. Pero más allá de eso, cuando comparan el amor que el Salvador expresó por toda la humanidad, por cada persona, por cada hombre, y mujer, y niño, con la doctrina relacionada con el matrimonio, están comparando dos cosas que pertenecen a categorías totalmente diferentes.

De hecho, el Salvador hizo una declaración sobre el matrimonio, aunque en un contexto algo diferente. Jesús dijo que "Por esto, dejará el hombre a su padre y madre y se allegará a su mujer y los dos serán una carne. Lo que Dios ha unido ningún hombre lo separe."

Normalmente pensamos en esa expresión en el contexto de dos personas, un hombre y una mujer, casados, y en lo inapropiado de intentar separarlos. Yo pienso que puede tener un significado más amplio en un sentido doctrinal. El matrimonio de un hombre y una mujer queda claro en las enseñanzas bíblicas del Antiguo Testamento tanto como en el Nuevo Testamento. Cualquiera que quiera destruir esa noción está yendo contra lo que Jesús Mismo declaró. Es importante tener presente la diferencia entre el amor de Jesús y Su definición de doctrina y la definición de doctrina que ha venido de los apóstoles y de los profetas del Señor Jesucristo tanto antiguamente como en tiempos modernos.

La Iglesia Mormona y el matrimonio entre personas del mismo sexo

RELACIONES PÚBLICAS: Hay de quienes podrían decir, "Está bien, los Santos de los Últimos Días tienen derecho a creer cualquier cosa que les guste. Si usted no cree en matrimonios entre personas del mismo género, está bien para usted. Pero, ¿por qué intenta regular la conducta de otras personas que no tienen nada que ver con su fe, sobre todo cuando algunas naciones en Europa han sancionado ese tipo de matrimonio legalmente? ¿Por qué no limitarse a decir, 'Nuestra doctrina establece que esto no es bueno para nuestra propia gente' y dejarlo como está? ¿Por qué luchar para conseguir, por ejemplo, una enmienda constitucional en los Estados Unidos?

ÉLDER WICKMAN: No estamos intentando regular a las personas, pero en el tema de la institución del matrimonio, esta noción de que 'lo que pasa en su casa no afecta lo que pasa en mi casa', puede ser la mayor sofistería de quienes defienden el matrimonio entre personas del mismo género.

Algunas personas promueven la idea de que puede haber dos matrimonios coexistiendo paralelamente, uno heterosexual y uno homosexual, sin ninguna consecuencia adversa. La dura realidad es que el matrimonio, como todas las otras instituciones, puede tener sólo una definición que no cambie la naturaleza misma de la institución. Por tanto, no puede haber ninguna coexistencia de dos matrimonios. O hay un matrimonio como se define ahora y como fue definido por el Señor, o hay lo que podría describirse como matrimonio sin género. Éste último es detestable ante Dios; como hemos dicho, Él Mismo describió que es el matrimonio es entre un hombre y una mujer.

Un redefinición de esa institución, por consiguiente, lo redefine para todos, no sólo para quienes están buscando un matrimonio del mismo género, como lo llaman. Y una redefinición también ignora la definición que el Señor mismo ha dado.

ÉLDER OAKS: Hay algo más que me gustaría señalar. No olvidemos que por miles de años la institución del matrimonio ha sido entre un hombre y una mujer. Hasta bastante recientemente, en un número limitado de países, no ha habido tal cosa como un matrimonio entre personas del mismo género. De repente nos enfrentamos con la demanda de que deben ignorarse miles de años de experiencia humana porque no debemos discriminar respecto a la institución del matrimonio. Cuando se hace esa demanda, son los que quieren hacer el cambio los que deben demostrar que este paso no deshará la sabiduría y estabilidad de milenios de experiencia. Aún así, la pregunta se hace y el asunto es visto como si los que creen en el matrimonio entre un hombre y una mujer fueran los que deben demostrar que este no debe extenderse a una pareja del mismo sexo.

RELACIONES PÚBLICAS: Hay quienes dirían que esa manera de pensar corresponde mejor a los años cincuenta, o antes, y no al Siglo 21. En las naciones en Europa, por ejemplo, el matrimonio tradicional está declinando tan rápido que ya no es la norma. Si el matrimonio está evolucionando, ¿debemos nosotros resistir ese tipo de cambios sociales?

ÉLDER OAKS: Ese argumento es como decir que si nosotros estamos de acuerdo con que el paciente está enfermo y empeorando, debemos por consiguiente aplicarle la eutanasia y terminar de rematarlo. Rematar al paciente es bastante equivalente a la modificación drástica de la institución del matrimonio que resultaría de aceptar el matrimonio entre personas del mismo género.

RELACIONES PÚBLICAS: Usted habló sobre el daño que la sociedad podría sufrir por redefinir el matrimonio. ¿Qué le diría a las personas que declaran: "Yo conozco a personas gays monógamas que están viviendo en una relación de pareja de largo plazo. Son muy buenas personas y se aman. ¿Qué daño va a hacer a mi matrimonio heterosexual permitirles el mismo derecho de casarse?"

ÉLDER WICKMAN: Permítame decir de nuevo lo que yo dije hace un momento. Yo creo que ese argumento es verdadera sofistería, porque el matrimonio es una institución unificada. Matrimonio significa compromiso, relación legalmente sancionada entre un hombre y una mujer. Eso es lo que significa. Ese es lo que significa en las revelaciones. Eso es lo que significa en la ley secular. Usted no puede tener ese matrimonio coexistiendo institucionalmente con algo más llamado matrimonio entre personas del mismo género. Simplemente es una imposibilidad definicional. Al punto que usted, como institución, empiece a reconocer una relación legalmente sancionada, una relación comprometida entre dos personas del mismo género, habrá redefinido al matrimonio como una institución sin géneros.

Como hemos mencionado en respuesta a otras preguntas, el matrimonio sin géneros es contrario a la ley de Dios, a la Palabra revelada. Las escrituras antigua y modernas no podría ser más clara en la manera en que el Señor y Sus agentes han definido el matrimonio a través de las dispensaciones.

Pero además tiene un efecto secular profundo sobre todas las demás personas. Lo que pasa en casa de alguien en particular sí tiene un efecto en lo que pasa en mi casa y cómo ésta es tratada. Sugerir que, a la luz de estos milenios de historia, y las revelaciones de Dios y todo el modelo para la humanidad, ellos tienen derecho a redefinir toda la institución para todos es presuntuoso en extremo y terriblemente imprudente.

ÉLDER OAKS: Algo más se podría señalar haciéndonos la pregunta: Si una pareja que está cohabitando, feliz y en una relación de compromiso quiere que la relación entre ellos se llame matrimonio, ¿por qué quieren eso? Considerando lo que dicen que tienen, ¿por qué quieren agregarle el estatus legal de matrimonio, que ha sido honrado y practicado por miles de años? ¿Qué desean los que defienden el matrimonio entre personas del mismo género? Si pudieran dar una respuesta en base a algo que no fuera discriminación, que no es un argumento muy bueno, sería más fácil contestar la pregunta que usted ha hecho, y pienso que confirmaría la sensatez de lo que ya hemos dicho.

Hay ciertos elementos distintivos del matrimonio, ciertas consecuencias legales y sociales y cierta legitimidad que, de ser concedidos a cualquier otra relación, excepto el matrimonio entre un hombre y una mujer, tienden a degradar y tal vez destruir la institución que ha sido honrada durante tantos miles de años.

Además, si las personas quieren legalizar una relación particular, necesitamos tener cuidado si ese tipo de relación ha sido desaprobada durante milenios. De repente hay un llamado a legalizarlo para que ellos puedan sentirse mejor en lo que hacen. Ese argumento revela la verdad: que saben que quieren algo prohibido. Suponga que una persona está ganándose la vida a través de una conducta ilegal, pero se siente intranquilo al respecto (podría ser un ladrón profesional, o estar vendiendo un servicio ilegal, o lo que sea). ¿Vamos a legalizar su conducta porque él está siendo discriminado debido a la profesión que él eligió ejercer, o porque no se siente bien sobre lo que está haciendo y quiere 'sentirse bien', o quiere que su conducta sea legitimada ante los ojos de la sociedad o de su familia? Yo pienso que la respuesta es que no legalizamos conductas por esos motivos, a menos que se presenten motivos muy persuasivos que cambien en la situación actual.

RELACIONES PÚBLICAS: El argumento que usted hace contra el matrimonio entre personas del mismo género, ¿lo extendería usted a las uniones civiles o algún tipo de sanción no tan completa como el matrimonio?

ÉLDER WICKMAN: Una manera de pensar el matrimonio es como un paquete de derechos asociado con lo que significa para dos personas casarse. Lo que la Primera Presidencia ha hecho es expresar su apoyo al matrimonio y a ese paquete de derechos que corresponden a un hombre y una mujer. La Primera Presidencia no se ha expresado respecto a ningún derecho específico. No importa realmente cómo lo llame. Si usted tiene una relación legalmente sancionada con el paquete de derechos legales que pertenecen tradicionalmente al matrimonio, y la autoridad gobernante le estampa una etiqueta, sea unión civil o sociedad doméstica o cualquier otra etiqueta que sea, es no obstante equivalente a matrimonio. Eso es algo de lo que nuestra doctrina simplemente nos exige hablar y decir: "Eso no es correcto. Eso no es apropiado."

En lo que respecta a algo menor, relaciones que dan a algunas parejas en nuestra sociedad algún derecho, pero no todos los asociados con el matrimonio, en eso, hasta donde yo sé, la Primera Presidencia no se ha expresado. Hay numerosos tipos diferentes de parejas o emparejamientos que pueden existir en una sociedad, que no son ningún tipo de relaciones sexuales entre personas del mismo género y que prevén algunos derechos respecto a los cuales no tenemos ninguna objeción. Pero también es cierto que en ocasiones puede haber algunos derechos específicos que nos preocuparía que se le concediesen a quienes están en una relación del mismo género. La adopción, por ejemplo, simplemente porque es un derecho que ha sido históricamente, doctrinalmente, asociado muy estrechamente al matrimonio y la familia. Cito el ejemplo de la adopción simplemente porque tiene que ver con la crianza de hijos. Nuestras enseñanzas, tal como apóstoles y profetas vivientes lo expresaron recientemente en un sentido doctrinal muy completo en la Proclamación sobre la Familia, son que los hijos merecen ser criados en un hogar, con un padre y una madre.

RELACIONES PÚBLICAS: Volviendo al tema de una enmienda constitucional que prohíba el matrimonio entre personas del mismo género: Hay algunos Santos de los Últimos Días que se oponen al matrimonio entre personas del mismo género, pero no están a favor de encausar esto a través de una enmienda constitucional. ¿Por qué sintió la Iglesia que tenía que tomar ese curso de acción, es decir, la de apoyar una enmienda en la Constitución?

ÉLDER OAKS: La ley tiene al menos dos funciones: Una es definir y regular los límites de conducta aceptable. La otra es enseñar principios para que los individuos decidan individualmente. La ley declara inaceptables algunas cosas que la policía simplemente no puede controlar, y no hay ningún fiscal que intente obligar a la gente a cumplirlas. Nos referimos a esto como la función instructora o pedagógica de la ley. Le ha llegado el momento a nuestra sociedad de hacer algo que yo creo que es sabio y oportuno: Enmendar la Constitución de los Estados Unidos para que declare que el matrimonio es entre un hombre y una mujer. No hay nada en esa propuesta de enmienda que requiera empezar a acusar a la gente ante los jueces o que instruya a los fiscales y a los agentes de la justicia a salir y hacer redadas, sino que declara un principio y también crea una barrera defensora contra quienes alterarían esa definición tradicional de matrimonio.

Hay personas que se oponen a una enmienda constitucional federal porque piensan que las leyes que regulan la familia debe ser hecha por los estados individuales, no por el gobierno federal. Eso es algo que yo entiendo. Sin embargo, pienso que es errado, porque el gobierno federal, a través de las decisiones de los jueces federales, ya ha tomado las riendas en esa área de la ley. Esta enmienda constitucional es una medida defensiva contra quienes podrían ignorar la voluntad de los estados expresada apropiadamente y requerir, por causa de las ley federal, el reconocimiento de matrimonios entre personas del mismo género, o la invalidación de leyes estatales que requieren que el matrimonio sea entre un hombre y una mujer. En resumen, la Primera Presidencia se ha pronunciado por una enmienda (que puede ser o no ser adoptada), en apoyo de la función instructora o pedagógica de la ley. Semejante enmienda sería una expresión muy importante de legislación pública que daría fundamento, o debería dar fundamento, a las decisiones de jueces a todo lo largo y ancho del país.

ÉLDER WICKMAN: Permítame agregar algo: No es la Iglesia quien ha hecho del problema de matrimonio un asunto de ley federal. Los que están defendiendo vigorosamente el matrimonio entre personas del mismo género, como le llaman, son los que dieron origen a este problema. Ellos son los que han creado una situación por la cual las leyes del país, de una u otra manera, van a tener que resolver este tema del matrimonio. No es que la Iglesia esté tratando que el tema se convierta en objeto de debates legislativos y políticos. El tema ya es objeto de tales debates.

La mejor manera de asegurarnos que la definición de matrimonio permanezca como está es ponerla en el documento legal fundacional de los Estados Unidos, que es la Constitución. Es allí donde la batalla lo ha llevado y, a la postre, es allí donde la batalla va a ser decidida. Sea como fuere, va a terminar por ser decidido como ley federal. Por consiguiente, el tema no es una batalla que nosotros, los Santos de los Últimos Días, hayamos escogido, pero se ha establecido y nosotros tenemos poca opción, excepto expresar nuestra perspectiva al respecto, que realmente es todo lo que la Iglesia ha hecho.

Las decisiones de qué hacer respecto a este problema deben por supuesto ser hechas por cada uno, incluso los miembros de la Iglesia, en su capacidad de ciudadanos.

La Iglesia Mormona y la poligamia

RELACIONES PÚBLICAS: A lo largo de esta conversación usted ha enfatizado una y otra vez que el matrimonio es entre un hombre y una mujer. ¿No hay una ironía entre el énfasis de la Iglesia en este tema y el hecho de que la Iglesia ha apoyando alguna vez, según la opinión de muchos en todo el mundo, una forma de matrimonio realmente poco tradicional como es la poligamia?

ÉLDER OAKS: La ironía existe si uno se olvida de que nosotros creemos en la revelación divina. Los mormones del Siglo 19, incluso algunos de mis antepasados, no querían practicar el matrimonio plural. Siguieron el ejemplo de Brigham Young, quien expresó sus profundos sentimientos negativos cuando este principio le fue revelado por primera vez. Los mormones del Siglo 19 que practicaron el matrimonio plural, hombre y mujer, lo hicieron porque sentían que era un deber impuesto por Dios.

Cuando ese deber fue quitado, se les mandó que obedecieran la ley del país que prohibía la poligamia y que había sido sostenida constitucionalmente. Cuando les dijeron que se abstuvieran del matrimonio del plural, probablemente hubo algunos que no se sintieron felices, pero pienso que la mayoría se sintió muy aliviado y alegre al volver a ser parte de la mayoría de la civilización occidental con matrimonios entre un solo hombre y una sola mujer. En resumen: Si uno empieza aceptando que Iglesia está fundada sobre la revelación continua, entonces puede entender que la ironía no existe. Pero si uno no acepta eso, entonces ve una ironía profunda.

Acerca de los grupos de apoyo

RELACIONES PÚBLICAS: ¿Qué opina sobre los varios tipos de grupos de apoyo para los que están afligidos con atracción hacia el mismo género?

ÉLDER WICKMAN: Pienso que nosotros ni los animamos ni los desalentamos, pero mucho dependería de la naturaleza de esos grupos. Nosotros desalentamos que las personas se involucren con cualquier grupo u organización que promueva un estilo de vida homosexual.

Al fin y al cabo, el curso de acción más sabio para alguien afligido con atracción hacia su mismo género es esforzarse por extender su horizonte más allá de su orientación sexual, su orientación de género, e intentar ver a la persona entera. Si estoy afligido con atracción hacia mi mismo género, debo esforzarme por verme en un contexto mucho más amplio… viéndome como un hijo de Dios con todos mis talentos, ya sean el intelecto o la música o el atletismo o compasión para ayudar a los demás; debo verme en un contexto más grande y así ver mi vida en ese contexto.

Cuanto más pueda una persona ver más allá de su orientación de género, más feliz y más plena será su la vida. Lo peor que podemos hacer, sin importar cuáles sean nuestras tentaciones o inclinaciones mortales, es convertirlas en obsesiones y vivir preocupados por ellas. Cuando hacemos eso, no sólo negamos los otros aspectos de nuestra vida, sino que, según la experiencia, aumentamos la probabilidad de que en el futuro simplemente sucumbamos a esa inclinación.

ÉLDER OAKS: En síntesis, el principio del que Élder Wickman ha hablado es que si usted está intentando vivir con atracción hacia su mismo género y mantener dominio sobre tal atracción, la mejor manera de hacerlo es pertenecer a grupos que definen a sus miembros no por su atracción hacia el mismo género.

RELACIONES PÚBLICAS: Si tuviera que describir este tema tan complejo en un par de principios básicos, ¿cuáles serían?

ÉLDER OAKS: Dios ama a todos Sus hijos. Él ha preparado un plan para que Sus hijos disfruten las bendiciones más selectas que Él tiene para ofrecer en la eternidad. Esas bendiciones más selectas están relacionadas al matrimonio entre un hombre y una mujer mediante la autoridad apropiada del sacerdocio para formar una unidad familiar para la creación y felicidad en esta vida y en la vida venidera.

Instamos a las personas con atracción hacia su mismo género a que controlen tal atracción y se abstengan de actuar conforme a ella, que es pecado; del mismo modo instamos a las personas con atracción heterosexual a abstenerse de actuar conforme a esa atracción hasta contraer matrimonio del modo reconocido por Dios y por la ley del país. Ese es el camino a la felicidad y a la vida eterna. Dios no nos ha dado ningún mandamiento sin la fuerza y el poder de observarlo. Ese es el Plan de Salvación para Sus hijos, y es nuestro deber proclamar ese plan, enseñar su verdad, y alabar a Dios por la misión de Su Hijo Jesucristo. Es la expiación de Cristo la que posibilita el perdón de nuestros pecados, y Su resurrección la que nos da la certeza de la inmortalidad y de la vida venidera. Es esa vida venidera la que orienta la manera en que entendemos la mortalidad y refuerza nuestra determinación de vivir las leyes de Dios para que podamos merecer Sus bendiciones en la inmortalidad.

RELACIONES PÚBLICAS: Gracias.


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